He visto mucho fútbol y sé que el azar
es prodigioso, casi un acto de magia. Yo la otra vez fui víctima del azar
(idiota, quien no lo es). Le gané a la “gallina ciega”. Todos a mi alrededor
rieron, no sé el porqué. Al salir una pobre anciana pedía el auxilio de alguna
alma caritativa. Los veinte pichardos que me gané se los entregué con una
soltura exótica. Lo ameritaba el espíritu de los tiempos. Hoy vi otra vez
aquella sombra del pasado que me pide cinco cobres para irse a encontrar la
frontera entre el corazón y el alma. Me vio a la cara como lo hacen los hombres
que se han escuchado en la boca de una dama. Y esa picardía le incito a decir:
-A ti te ha ido bien- Responderle lo siguiente me fue natural. -No creas-
Balbuceó una barbarie. Le di los cinco cobres y see fue como lo que era. Una sombra
del pasado. Ejemplos de caridad.

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