jueves, 8 de octubre de 2015

Estampa decimonónica



Hace tiempo que no observaba a un hombre tan negro. Y sí, he visto afroamericanos. Pero el negro de este hombre no era normal, en absoluto algo epidérmico. Sino su color se debía a la mugre. Una de esas clásicas, que ya no se ven, porque el oficio de limpiachimeneas, es simplemente anacrónico. El pobre desecho humano se hallaba tirado. Disfrutando de sus alimentos. Ojala fuera yo un grabador de la talla de Posada o de don Cornelio. Lo veo todavía en mi mente. En el suelo, recargada su espalda contra el muro de una bodega, intentando no morir en el intento de la vida por aniquilarlo. 

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