lunes, 5 de octubre de 2015

El silencio de la madrugada

Es de un color azul el aire. Los carros, las paredes, los árboles; la vida en su totalidad, guardan cierta apariencia, es un secreto. Algo que permanece intacto entres las cuatro y las seis. Únicamente puede ser apreciado por un noctámbulo sin remedio, en esto debo ser más claro, la noche no es algo que se sufra, ni que se goce, solo se vive. Recomiendo un buen camastro. Algún lugar seco, bien aireado, con la consiguiente y adecuada ropa invernal para soportar el más ligero invierno.

Antes que cualquier cosa hay que asimilar a la noche estrellada como un lienzo con un pequeño tono naranja difuminando la parte inferior. Son las luces de la noche. Las aureolas de santos de la Comisión. Los autos resuenan, igual a una marea interminable; rítmica, costumbre innegable.  

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