Es
de un color azul el aire. Los carros, las paredes, los árboles; la vida en su
totalidad, guardan cierta apariencia, es un secreto. Algo que permanece intacto
entres las cuatro y las seis. Únicamente puede ser apreciado por un noctámbulo
sin remedio, en esto debo ser más claro, la noche no es algo que se sufra, ni
que se goce, solo se vive. Recomiendo un buen camastro. Algún lugar seco, bien
aireado, con la consiguiente y adecuada ropa invernal para soportar el más
ligero invierno.
Antes
que cualquier cosa hay que asimilar a la noche estrellada como un lienzo con un
pequeño tono naranja difuminando la parte inferior. Son las luces de la noche.
Las aureolas de santos de la Comisión. Los autos resuenan, igual a una marea
interminable; rítmica, costumbre innegable.

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