Ahora con ustedes: ¡Relatos de un
trampa!
"No pos que le digo papi, el
trayecto suele ser solitario, hay momentos que cruzamos el bosque o la selva o
el desierto. Aunque vayamos más de cien en el techo de la Bestia no se oye
nuestros gritos, sólo el tren chacachaca contra los rieles. Cuando escuchamos
el pito pues hay de dos o llegamos a un punto noble donde hay refugio, comida,
agua o estamos con la policía migratoria papi o con unos que traen pistolas, yo
vengo solo, a veces me han tocado golpes, pero los que vienen con mujeres o las
mujeres solas pues que le cuento papi se pone de la de Dios.
Ve esto, me caí y me corté el
brazo. Ni supe papi amanecí así y el señor cura del lugar me dijo que la
resignación y el rezo me ayudarían. "

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